Corría el año 1963. Mientras el país transitaba cambios políticos y un ritmo urbano cada vez más acelerado, un grupo de familias de la comunidad judía soñaba con algo distinto: construir un espacio de encuentro, naturaleza y pertenencia para los fines de semana.
Fue entonces cuando un joven ingeniero visionario, Carlos Peisajovich, tuvo una idea inédita: crear el primer country club del país. Inspirado por experiencias internacionales y con una fuerte convicción comunitaria, eligió un terreno agreste en Canning, al que se accedía rápidamente por la recientemente inaugurada Autopista Ricchieri.
Allí, sobre un viejo horno de ladrillos, nació Mi Refugio, con 17 hectáreas sin árboles, sin gas, ni luz… pero con un sueño enorme. El proyecto creció con la fuerza de las relaciones: amigos de amigos, muchas familias de Parque Patricios y de la comunidad judía, que compartían los mismos valores de integración, recreación y vida en comunidad.
Pronto se organizaron los primeros Consejos de Administración y nació un nuevo estilo de vida: el de la familia countrista. Se impulsaron propuestas culturales, deportivas y sociales innovadoras para la época, como las recordadas countriadas, que reunían a chicos, jóvenes y adultos en actividades compartidas.
Mi Refugio no paró de crecer:
Se sumó la Zona Golf, con 100 nuevos lotes y una cancha de 9 hoyos.
Más adelante, se incorporó El Lindero, un espacio agreste para juventud y eventos nocturnos que hoy representa el espíritu de aventura y comunidad.
Además, con un fuerte espíritu comunitario nos integramos a FACCMA, la DAIA, la AMIA, la liga Country Sur y la Asociación Amateur de Hockey de Buenos Aires, fortaleciendo nuestros lazos institucionales y participando de acciones conjuntas también con el KKL, OSA, CUJA y la Embajada del Estado de Israel
Hoy, Mi Refugio es mucho más que un country:
Es una comunidad viva, con vida judía y fuerte identidad familiar.
Un lugar donde celebramos juntos Pésaj, Rosh Hashaná, y compartimos con nuestros vecinos del barrio actividades culturales y deportivas.
Más de 60 años después, seguimos creciendo con la misma lógica: sumar amigos de amigos, cuidar lo construido, proyectar lo que viene. Sin resignar nuestro compromiso social que se hizo cada vez más fuerte con la llegada de MR Transforma haciendo de Mi Refugio un lugar con una conciencia solidaria importante.
En definitiva, MIRE es una comunidad viva, con raíces judías, que apoya fervientemente al Estado de Israel, en constante movimiento y con una fuerte identidad. Porque Mi Refugio no es solo un lugar: es una forma de vivir.